
Alguien tiene que acariciarme.
No asumo ser uno.
Qué sería yo
sin mi dos,
sin mi tres.
Qué sería yo,
sin mis primos,
números abandonados.
Primos míos,
ellos de mi.
Alfredo es entrañablemente indescriptible, eternamente enamorado, inevitablemente solitario, indiscutiblemente atemporal,"lapón en tantas cosas y al mismo tiempo tropical vocacionario". Alfredo, ogro gruñón que se derrite ante un beso en la frente, cañaílla exiliado en La Isla, buscador de no se sabe muy bien qué. Creador, músico, poeta. Escribe versos en trozos de papel, los siembra en el suelo de algún bar, en las calles de La Isla o en algunos corazones y los deja crecer. Alfredo es Alfredo.
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